Lecciones de la historia

Lecciones de la historia

Las humanidades en general, por no hablar del latín, han sido sistemáticamente maltratadas en los llamados diseños curriculares de los últimos años. La historia, la literatura, la filosofía, el arte, van desvaneciéndose en una sociedad que, lamento escribirlo, se vuelve año tras año más ignorante supuestamente en favor de la técnica. ¿Para qué aprender, saber, si todo está en Google? La historia, el conocimiento de los hechos pasados, ha perdido su prestigio, por más que se invoque y use como arma arrojadiza.

Se llega a la universidad sin una cronología clara en la cabeza, casi sin referentes. Y nuestro pobre debate político refleja, me temo, esa falta de coordenadas. Ni funcionó la educación para la ciudadanía ni hemos conseguido que el español argumente en lugar de discutir. Buena prueba de ello es ese insulto cruzado, facha, que se aplica a derecha o izquierda sin matices ni distingos. Leo Strauss ya planteó hace años (en 1951, cuando estaba establecido como profesor en Chicago) la reductio ad Hitlerum, como una falacia que invalidaba cualquier argumento. Hitler era socialista, ergo todos los socialistas son nazis, por ejemplo. O, más elaborado, recordar que Hitler era vegano (o vegetariano, no está muy claro), ecologista, enemigo del tabaco y amante de los animales. Por lo tanto, todas esas actitudes serían dudosas, pues el gran monstruo contemporáneo también participó de las mismas. Una vez es comparado alguien o su pensamiento con Hitler, ya no hay debate posible. Mike Godwin propuso en 1990 la llamada ley de Godwin, que viene a decir que a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca alguna comparación en la que se mencione a Hitler o los nazis tiende a uno. O lo que es lo mismo, y eso es especialmente válido para el mundo de lo que conocemos como redes sociales, en toda discusión la argumentación termina cuando se aparece el espectro de Hitler o del nacionalsocialismo. Porque si las comparaciones son odiosas, la que supone el insulto máximo anula cualquier posibilidad de diálogo razonado…

Fuente: La Vanguardia

Leer reportaje completo en: http://www.lavanguardia.com/opinion/20180623/45332773323/lecciones-de-la-historia.html

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